Hace ya unos días, estuvimos debatiendo si era correcto o no enseñar la norma. Pues bien, no es mi intención posicionarme en este tema, sino simplemente me gustaría plantear una situación de un estudiante próximo a mí.
El caso en cuestión es que este estudiante es un estudiante excelente que ha superado todos los cursos sin problema; si no recuerdo mal, estará cursando los últimos cursos de la ESO. Puedo afirmar que, por lo que respecta al área de lengua castellana, conoce bien la norma gramatical y ortográfica, es capaz de analizar oraciones sintácticamente y, por tanto, hasta ahora los profesores iban pasándolo de curso puesto que superaba los exámenes.
El problema viene cuando uno de los profesores de secundaria se da cuenta (o más bien saca a la luz, porque no creo que ningún otro maestro durante toda la educación primaria no se haya percatado de algo así) de que este alumno tiene dificultades a la hora de hablar en público, de expresar su opinión, de argumentar en un debate, expresar ideas de forma coherente,... En fin, que ha aprendido la norma pero es incapaz de hacer uso de ella. Y, lo más grave, es que este ejemplo no se trata de un caso tan aislado como pensamos.
Por ello os planteo: ¿Ha de prevalecer la enseñanza de la norma si al final ni siquiera se conjuga con lo esencial de una lengua (expresarse y comunicarse en situaciones cotidianas)?
¿No es preferible que, en el caso de que este alumno salga del sistema una vez finalizada la educación obligatoria, sepa comunicarse y expresarse mínimamente bien antes que saber tantas cosas de la lengua y que no sepa usarlas?
Cecilia Candela Galvañ